miércoles, septiembre 27, 2006

Lecturas complementarias

Me llegó el siguiente mail:

Hola profesor,

Me gustaría saber en qué libro podría encontrar la materia del curso (EAE 110A) de forma parecida a la que usted explica, para apoyar las clases.
Porque en los libros de bibliografía del curso no aparece todo, o aparece explicado de forma muy diferente, o con otro enfoque.

(Nombre retenido)

Hay dos libros adicionales que puedo recomendar para este curso: uno es el Miller de Microeconomía (que usaba antes) y el otro, aunque un poco más difícil es el Teoría de Precios de E. Fontaine que es bien didáctico (aunque tiene más matemáticas y otros temas diferentes).
Por otro lado, qué bueno que se note diferencia entre las clases y el libro, porque si no, no iría nadie!!!

martes, septiembre 26, 2006

Del IPOM y la pobreza

A modo de comentario del post hecho por David Ruiz sobre el IPOM, debo señalar que siempre he tenido más inclinación por el lado micro que el macro. Por lo mismo, me inscribo fervientemente en la opinión de Hernan Büchi aparecida hoy en el Diario Financiero (¿cuándo van a entender los diarios de Chile que es imprescindible que sus artículos puedan ser vinculados para que desplieguen toda su influencia?). En dos líneas: si seguimos incrementando las regulaciones y, sobre todo, estigmatizando a los empresarios, es difícil que el país avance más rápido.
La última muestra, (puedo estar hilando un poco fino), viene de una campaña de Comercio con Justicia que están desplegando en la radio con el apoyo de Oxfam Internacional cuyo lema es “la pobreza no cae del cielo”. Me pregunto qué significa eso: si contiene un tono irónico parece indicar: “la pobreza no cae del cielo, la crean otros”, mientras que si no es irónica no parece muy aguda: la pobreza no cae del cielo, es la condición en que ha nacido, vivido y muerto el 90% de la humanidad a lo largo de toda la historia.
No tengo nada contra las campañas que promuevan el apoyo y la ayuda a quienes más lo necesitan, ni mucho menos en que se quiera mejorar las condiciones laborales de los trabajadores en Chile, pero me preocupa la sensación que dejan los mensajes en un tono que me parece bastante errático: al denunciar la falta de previsión de las temporeras parecen criticar a los empresarios, pero el problema es que ellas no tengan trabajo el resto del tiempo, no que sí lo tengan en verano!!. Me gustaría una que recuerde que “la riqueza no cae del cielo”, que los empresarios son necesarios, para superar el estado actual de las cosas. ¿Cómo se puede promover el desarrollo si aquellos llamados a liderarlo son siempre estigmatizados como explotadores o ladrones? Uno de los grandes avances de la humanidad desde la Edad Media,es la aparición del empresario (el emprendedor), en contraposición a la dicotomía señor-siervo que no es más que un derivado de la ley del más fuerte. Con su aparición ya no es más rico quien es capaz de saquear porque es más fuerte, sino quien es capaz de descubrir mejores medios para hacer las cosas, y ponerlos al servicio de sus congéneres que libremente decidirán si el aporte vale la pena o no (o si el trabajo que les ofrece es mejor que lo que tienen o no). Qué gran distancia ética entre eso y quien toma las cosas por la fuerza, sea en forma directa o a nombre de un supuesto Bien Común. (Dios y Bien Común, cuántos crímenes se han cometido en el nombre de ambos)
Si queremos avanzar necesitamos más empresarios, dispuestos a asumir riesgos, a crear bienestar y riqueza, pero si la sociedad se acostumbra a considerar como más noble la “repartición de riqueza” que la creación de la misma, y castigar a quienes crean más, estigmatizándolos y quitándoles el fruto de su creatividad, no me extraña que no resulte un modelo atractivo para los jóvenes, y por lo tanto que no avancemos más.
Seguir enfocándose en la distribución del ingreso como gran meta es como pretender armar un equipo de fútbol con puros arqueros. Para defender ("repartirnos") el resultado hay que haber metido goles primero, pero en la actualidad sólo tenemos una goleada en contra, que estamos remontando lentamente… (vean esta presentación, notable) no porque hay unos pocos que ganan mucho, sino porque todavía hay muchos que producen muy poco.

Del IPOM y la pobreza

A modo de comentario del post hecho por David Ruiz sobre el IPOM, debo señalar que siempre he tenido más inclinación por el lado micro que el macro. Por lo mismo, me inscribo fervientemente en la opinión de Hernan Büchi aparecida hoy en el Diario Financiero (¿cuándo van a entender los diarios de Chile que es imprescindible que sus artículos puedan ser vinculados para que desplieguen toda su influencia?). En dos líneas: si seguimos incrementando las regulaciones y, sobre todo, estigmatizando a los empresarios, es difícil que el país avance más rápido.
La última muestra, (puedo estar hilando un poco fino), viene de una campaña de Comercio con Justicia que están desplegando en la radio con el apoyo de Oxfam Internacional cuyo lema es “la pobreza no cae del cielo”. Me pregunto qué significa eso: si contiene un tono irónico parece indicar: “la pobreza no cae del cielo, la crean otros”, mientras que si no es irónica no parece muy aguda: la pobreza no cae del cielo, es la condición en que ha nacido, vivido y muerto el 90% de la humanidad a lo largo de toda la historia.
No tengo nada contra las campañas que promuevan el apoyo y la ayuda a quienes más lo necesitan, ni mucho menos en que se quiera mejorar las condiciones laborales de los trabajadores en Chile, pero me preocupa la sensación que dejan los mensajes en un tono que me parece bastante errático: al denunciar la falta de previsión de las temporeras parecen criticar a los empresarios, pero el problema es que ellas no tengan trabajo el resto del tiempo, no que sí lo tengan en verano!!. Me gustaría una que recuerde que “la riqueza no cae del cielo”, que los empresarios son necesarios, para superar el estado actual de las cosas. ¿Cómo se puede promover el desarrollo si aquellos llamados a liderarlo son siempre estigmatizados como explotadores o ladrones? Uno de los grandes avances de la humanidad desde la Edad Media,es la aparición del empresario (el emprendedor), en contraposición a la dicotomía señor-siervo que no es más que un derivado de la ley del más fuerte. Con su aparición ya no es más rico quien es capaz de saquear porque es más fuerte, sino quien es capaz de descubrir mejores medios para hacer las cosas, y ponerlos al servicio de sus congéneres que libremente decidirán si el aporte vale la pena o no (o si el trabajo que les ofrece es mejor que lo que tienen o no). Qué gran distancia ética entre eso y quien toma las cosas por la fuerza, sea en forma directa o a nombre de un supuesto Bien Común. (Dios y Bien Común, cuántos crímenes se han cometido en el nombre de ambos)
Si queremos avanzar necesitamos más empresarios, dispuestos a asumir riesgos, a crear bienestar y riqueza, pero si la sociedad se acostumbra a considerar como más noble la “repartición de riqueza” que la creación de la misma, y castigar a quienes crean más, estigmatizándolos y quitándoles el fruto de su creatividad, no me extraña que no resulte un modelo atractivo para los jóvenes, y por lo tanto que no avancemos más.
Seguir enfocándose en la distribución del ingreso como gran meta es como pretender armar un equipo de fútbol con puros arqueros. Para defender ("repartirnos") el resultado hay que haber metido goles primero, pero en la actualidad sólo tenemos una goleada en contra, que estamos remontando lentamente… (vean esta presentación, notable) no porque hay unos pocos que ganan mucho, sino porque todavía hay muchos que producen muy poco.

viernes, septiembre 22, 2006

RSE ??

Una de las cosas interesantes de observar en la naturaleza humana es esa maravillosa tendencia a anhelar que los demás hagan el bien... o alternativamente a hacer el bien pero con la plata de otros. La versión más reciente de esta concupiscencia adopta, a veces, la forma de Responsabilidad Social Empresarial (RSE).
¿Qué es eso? Si se trata de que las empresas paguen por los costos que provocan (medioambiente) eso es meramente Justicia, y por lo mismo no es algo para andar haciendo publicidad, sino que debiera ser exigido por el Estado. Lo mismo si se trata de tener un ambiente de trabajo adecuado y buenas relaciones con los trabajadores. En ese caso se trata de un nuevo nombre para elementos que el mismo desarrollo de los mercados va demandando: no es más responsable socialmente la empresa que provee tomates orgánicos que aquella que provee unos modificados genéticamente, simplemente son productos diferentes, y la demanda hará su trabajo para determinar cuál sobrevivirá en el mercado.
Pero, por otro lado, si se trata de hacer acción social, donaciones, participar en proyectos que benefician a terceros, que es la forma que mayor presencia tiene en los medios de prensa, me parece que es nuevamente una forma de hacer que otros paguen la cuenta, en este caso los accionistas. No hay ninguna razón que justifique que una empresa que le vendió acciones a una AFP o a un particular prometiendo divividendos a partir de la gestión de un determinado negocio, aparezca ahora disminuyendo esos dividendos (y la jubilación de los afiliados a esa AFP) para que el gerente general de turno salga en los diarios pontificando sobre responsabilidad social. Eso es malversación de fondos.
Curiosamente en Chile sólo he visto un artículo de mi amigo J. Miguel Ried U. sobre el particular (lamentablemente en La Tercera el 28.07.06 p.38 que retira sus publicaciones de la web, así que no puedo hacer el vínculo), aunque como buen abogado se centró en si, legalmente, pueden hacerlo o no. Su conclusión: sólo sería posible si se demuestra que eso va en beneficio de los accionistas.
Y ahí va otro de los grandes argumentos para este tipo de prácticas, generar una suerte de goodwill de parte de los consumidores que justifique esa inversión. Pero entonces no es RSE... es el viejo y querido marketing, vestido en ropajes sociales. Ojo, también puede ser lobby (por ejemplo frente al regulador) también vestido con ropas ajenas.
Tuve la suerte de trabajar un tiempo en una empresa de distribución eléctrica. Ahí la inversión en zonas sociales tenía un carácter defensivo: "si les damos canchas iluminadas nos ven con menos odio y por lo tanto no nos roban tanto". Menos noble, pero sincero y eficaz concepto para justificar la inversión social. Uno podría comparar las pérdidas antes y después de la inversión.
¿Pero qué hace un banco (u otra empresa) en ese tipo de áreas? ¿Tienen alguna medición que demuestre la rentabilidad de la inversión realizada? ¿Caen menos sus colocaciones cuando suben las tasas?¿Pueden cobrar más por sus servicios? Habría que verlo.
Personalmente no me gusta que las empresas pretendan vestirse éticamente con los dineros de sus accionistas, pero lo que más me preocupa es ver que en la sociedad se extiende progresivamente la concepción de las "empresas tienen que...". Las empresas no "tienen que" hacer nada más que competir lealmente, ofrecer sus servicios y obtener el mejor retorno posible para sus accionistas. Son estos últimos los que tienen deberes sociales, si su conciencia así se los dicta, pero pretender descargar las responsabilidades personales de solidaridad en las empresas es antropomorfizarlas y desnaturalizarlas. Si la gente quiere solidaridad tiene que hacerla directamente pero no pedirle a otros (empresas, Estado) que la hagan por ellos con plata que pertenece a otras personas. Me dicen que Friedman señaló alguna vez que a Dios le faltó el undécimo mandamiento: "Thou shall do good at your own expense". Lo demás, es contravenir el séptimo.

miércoles, septiembre 13, 2006

Salario Mínimo

En un post anterior mencioné que en Chicago estaban pasando una legislación que elevaba el salario mínimo sólo para las empresa grandes, como Wal Mart. Hoy supe que finalmente la iniciativa, que había sido aprobada, ha sido vetada por el alcalde de Chicago y que cuenta con los votos para sostener el veto, por lo que la legislación queda en nada.

Medidas de Seguridad

Me pregunto cuándo se hará el esfuerzo porque los "organizadores" de las marchas se hagan responsables de las externalidades que provocan. Es demasiado fácil decir "nosotros convocamos a una marcha pacífica y los infiltrados son los violentistas". Si llevo 18 años organizando marchas, y todos los años "me infiltran" ya estoy calificando para negligencia culpable. Como tampoco se trata de prohibir que la gente se manifieste, lo que debiera hacer la Intendencia es exigir que así como los organizadores de un espectáculo privado deben tener su propia seguridad, los organizadores de una marcha tengan sistemas de seguridad. ¡O al menos que dejen una boleta de garantía para cubrir los daños! Me imagino que ahora que la Moneda también resultó dañada se tomarán mayores providencias para la próxima, aunque me pregunto por que es inaceptable un atentado a la Moneda y sí uno al Burger King. O nos tenemos respeto unos a otros, o no lo tenemos... suponer que sólo algunos símbolos lo tienen es una ingenuidad...

jueves, septiembre 07, 2006

Snowboard con casco

Hace algunos días fui a la nieve, donde hice por primera vez el intento de hacer snowboard. El motivo era aprender a hacerlo a una edad en que todavía estoy en condiciones de absorber los porrazos requeridos para dominar la técnica. Durante el proceso descubrí dos cosas: la primera es que es entretenido. La segunda, que es absolutamente necesario (al menos durante la fase de aprendizaje) hacerlo con casco, pues a diferencia del ski (en que uno suele caer hacia los lados) aquí se cae de frente o de espalda, y cuando sucede esto último a alta velocidad (como ven avancé rápido en mis lecciones) y de espaldas al valle, la fuerza hace absolutamente inevitable azotar la cabeza con la nieve. (Si el nivel de mis clases de EAE110 decae, ya saben la explicación).
A la vuelta me encontré con un interesante debate acerca de un proyecto de ley que pretende obligar a las personas que desean contraer matrimonio a hacerse algunos exámenes médicos que determinen la pre existencia de ciertas enfermedades. (Curioso, no encontré nada en internet sobre el tema, sólo salió en TV).
El romántico en mí encontró bastante "vulgar" el planteamiento, esto de tener que presentar certificados de "confiabilidad" a la persona amada es demasiado "práctico". Por otro lado, el economista en mí es partidario de que la gente tenga "información perfecta" (o al menos que no haya asimetrías). Pero el libertario en mí simplemente se rebela ante la sola idea de que el Estado empiece a supervisar la forma en que tomo mi decisión de casarme. Me imagino que después me obligarán a hacer un test en un taller autorizado al auto usado que pretendo comprar.
¿Hasta dónde puede el Estado intervenir en los asuntos particulares? La ley del tabaco se amparaba en el daño a terceros. ¿Pero por qué el Estado tiene que obligarme a usar cinturón de seguridad o a "testear" a mi novia? Doy por hecho que próximamente me van a obligar a usar casco para el SB (y no hace falta porque no pienso subirme de nuevo sin uno...), pero me parece que hace rato que el "Hermano Mayor" se está pasando de la raya. Tal vez tengo que irme a vivir a New Hampshire... ahí no exigen casco para andar en bicicleta, ni obligan a ponerse el cinturón. Mientras tanto, la próxima vez que haga SB lo haré con casco... pero por voluntad propia.