La venta de un riñón humano está prohibida en todo el mundo (excepto en Irán (!) según cuenta The Economist) pero sí está permitida la donación. Mi pronóstico: pronto aparecerá el mercado negro en esta materia (si es que no existe ya de hecho).
Sí está permitida la donación directa (siempre que haya compatibilidad, obvio). Más aún, si requiero trasplante y tengo un donante incompatible es posible conseguir otra persona que requiera ese riñón y a su vez tenga otro donante compatible conmigo, y hacer el trueque. De hecho en Estados Unidos, Forbes, relata un caso de 5 transplantes simultáneos con esas características. Es cuestión de tiempo para que aparezca un mercado, informal o formal, como proponen varios economistas. (Ver aquí, y aquí ) Y no hace falta pensar en términos mercantilistas y materialistas: suponga que su hija tiene necesidad de un riñón, ¿se lo daría? Muchos dirán que sí, otros dirán que no. Nadie criticará al que diga que sí. Digamos ahora que su hija tiene leucemia, y lo que requiere es dinero para el tratamiento... ¿daría usted su riñón a otra persona para que su hija pueda acceder al tratamiento? ¿Por qué habría de ser más criticable que el primer caso?
(Por favor, no nos enredemos con el AUGE y otras patillas, la leucemia puede ser reemplazada por cualquier otra "causa que no tenga cobertura" y que usted estime que vale un riñón: el hambre en Africa, vacunación de niños en Mongolia, protección de infantes abusados, etc).
jueves, noviembre 23, 2006
viernes, noviembre 17, 2006
Eliminación de $1?
En Estados Unidos hay un debate (aquí el debate, aquí la opinión de Mankiw) entre economistas respecto a la posibilidad de eliminar al viejo y querido Penny (1 centavo). Considerando que un centavo de dólar es aproximadamente equivalente a una moneda de $5,
que corregido por PPP vendría quedando en algo así como $2 (factor 0,4 estimado por el Banco Mundial para el 2003) podemos decir que si los gringos tienen motivos para eliminar la famosa monedita, nosotros tenemos exactamente el doble de motivos.
Por supuesto, hay argumentos en contra (si no, no habría debate) uno de los cuales es la experiencia europea del "redondeo" que algunos estiman que llevó los precios en Europa a un alza cuando entró en vigor el Euro. En Chile creo que el efecto redondeo no sería mucho (que las cosas que valen $1.999 pasen a valer $2.000 no es mucho, y a lo mejor conseguimos que las bajen a $1.995(!) para mantener el efecto sicológico de "menos de dos lucas"
El debate es entretenido, aunque puede ser llevado a ocioso por la práctica... al menos en el almacén cerca de mi casa hace rato que están redondeando al 0 o al $5, haciendo esta una discusión más para académicos que para el ciudadano real (excepto esos que les gusta irlas echando en un frasquito).
que corregido por PPP vendría quedando en algo así como $2 (factor 0,4 estimado por el Banco Mundial para el 2003) podemos decir que si los gringos tienen motivos para eliminar la famosa monedita, nosotros tenemos exactamente el doble de motivos.
Por supuesto, hay argumentos en contra (si no, no habría debate) uno de los cuales es la experiencia europea del "redondeo" que algunos estiman que llevó los precios en Europa a un alza cuando entró en vigor el Euro. En Chile creo que el efecto redondeo no sería mucho (que las cosas que valen $1.999 pasen a valer $2.000 no es mucho, y a lo mejor conseguimos que las bajen a $1.995(!) para mantener el efecto sicológico de "menos de dos lucas"
El debate es entretenido, aunque puede ser llevado a ocioso por la práctica... al menos en el almacén cerca de mi casa hace rato que están redondeando al 0 o al $5, haciendo esta una discusión más para académicos que para el ciudadano real (excepto esos que les gusta irlas echando en un frasquito).
Legalización de drogas
Nunca he logrado definir entre mi liberalismo y mi temor a las externalidades negativas que una apertura del mercado de las drogas podría producir. Pero entrevistas como la de Marcola (líder de un grupo de choque en la Cárcel de Sao Paulo) son un elemento realmente interesante (y por qué no decirlo, atemorizante) en el análisis que conduce a que lo lógico debiera ser su legalización. La pregunta que uno se hace es si el margen bruto realmente bajará con la entrada de nuevos competidores y no tantos consumidores... o si la baja será con un incremento importante de nuevos consumidores.
lunes, noviembre 13, 2006
Potencia Alimentaria
Ahí están los agricultores felices de la vida con la visión de Potencia Alimentaria que la Presidenta Bachelet respalda. Lo que sin embargo no se debe olvidar es la vieja y querida Teoría de las Ventajas Comparativas de Ricardo, y que sabiamente trajo a colación David Bell, profesor de Agrobusiness de Harvard, que en una entrevista publicada hoy en el Diario Financiero nos recomienda:
"Dejen que Brasil se encargue de llenarles el estómago a las grandes poblaciones. Chile debiera enfocarse en exportar alimentos de calidad superior"
Yo sólo agregaría que Argentina, si deja de perseguirse la cola, también es de los que se pueden dedicar a alimentar a las grandes poblaciones. Obviamente los trigueros no van a estar de acuerdo, pero el futuro de Chile creo que va más por el lado del wagyu que por el trigo.
"Dejen que Brasil se encargue de llenarles el estómago a las grandes poblaciones. Chile debiera enfocarse en exportar alimentos de calidad superior"
Yo sólo agregaría que Argentina, si deja de perseguirse la cola, también es de los que se pueden dedicar a alimentar a las grandes poblaciones. Obviamente los trigueros no van a estar de acuerdo, pero el futuro de Chile creo que va más por el lado del wagyu que por el trigo.
viernes, noviembre 10, 2006
Mujeres educadas, mejores matrimonios
Según un estudio a ser publicado por Demographic Research hecho por Steven P. Martin, un profesor de sociología de la University of Maryland.
(Women) increased education leads to better marriages and stronger families. College graduates are less likely to divorce -- and more specifically, families with highly educated mothers are half as likely to split. So says an upcoming article in Demographic Research by Steven P. Martin, a professor of sociology at the University of Maryland. Looking at marriages that began between 1990 and 1994, Mr. Martin found that, of marriages in which the wife had a college education (or more), only 16.5% dissolved in the first 10 years, compared with 38% in which the wife had only a high-school diploma.
Pero cuidado... no es que el mayor estudio sea necesariamente la causa de esa situación (recordar la falacia "post hoc ergo propter hoc"). Es muy probable que el tema esté vinculado, por ejemplo, con el hecho de que los que tienen estudios superiores se casan más tarde (y por lo tanto, más maduras) o que las que llegan a tener estudios superiores tienen un background que las hace mejores eligiendo sus parejas...
De cualquier manera, para los que creemos en las bondades del "hasta que la muerte nos separe" (aunque en Chile se usa el "todos los días de mi vida" que personalmente me gusta más, porque implica que nuestro amor sobrevive al hecho de que tú o yo no estemos) es una buena noticia, si consideramos que cada vez son más las mujeres que están adquiriendo esa condición y además lo señalado en el párrafo al final del artículo:
Married Americans report that they are more satisfied with their lives and feel more successful than their single peers. Rather than decrying the death of marriage, one might actually take the more optimistic view that later marriage and a more educated population lead to richer, more permanent unions than ever before.
Llama la atención que no se mencione el tema de un impacto según el nivel de educación de los hombres. O no lo vieron, o tal vez con o sin educación somos las mismas bestias siempre.
(Women) increased education leads to better marriages and stronger families. College graduates are less likely to divorce -- and more specifically, families with highly educated mothers are half as likely to split. So says an upcoming article in Demographic Research by Steven P. Martin, a professor of sociology at the University of Maryland. Looking at marriages that began between 1990 and 1994, Mr. Martin found that, of marriages in which the wife had a college education (or more), only 16.5% dissolved in the first 10 years, compared with 38% in which the wife had only a high-school diploma.
Pero cuidado... no es que el mayor estudio sea necesariamente la causa de esa situación (recordar la falacia "post hoc ergo propter hoc"). Es muy probable que el tema esté vinculado, por ejemplo, con el hecho de que los que tienen estudios superiores se casan más tarde (y por lo tanto, más maduras) o que las que llegan a tener estudios superiores tienen un background que las hace mejores eligiendo sus parejas...
De cualquier manera, para los que creemos en las bondades del "hasta que la muerte nos separe" (aunque en Chile se usa el "todos los días de mi vida" que personalmente me gusta más, porque implica que nuestro amor sobrevive al hecho de que tú o yo no estemos) es una buena noticia, si consideramos que cada vez son más las mujeres que están adquiriendo esa condición y además lo señalado en el párrafo al final del artículo:
Married Americans report that they are more satisfied with their lives and feel more successful than their single peers. Rather than decrying the death of marriage, one might actually take the more optimistic view that later marriage and a more educated population lead to richer, more permanent unions than ever before.
Llama la atención que no se mencione el tema de un impacto según el nivel de educación de los hombres. O no lo vieron, o tal vez con o sin educación somos las mismas bestias siempre.
Operaciones Primavera
La semana pasada un grupo de alumnos de quinto año me invitó a participar en las Operaciones Primavera, así que asistí con dos de mis hijas. Creo que es una gran iniciativa incorporar profesores a esas actividades y espero que lo repitan con otros.
Por mi parte quiero agradecer la oportunidad (hace ya algún tiempo que no iba a una actividad de esas) no sólo para mí sino también para mis hijas (muy lindas las fotos de ellas, lástima que el padre no es muy fotogénico). Y particularmente agradecer la casita que me regalaron... realmente muy creativos y un gesto muy fino. Por mi parte, espero que mi cháchara no haya resultado muy aburrida (aunque puede haber sido un poco larga, especialmente para los que estaban esperando para ir a ducharse), que en el algo haya contribuido a la reflexión y el diálogo, y sobre todo que la Keka, el Rafa, la Dámaris, Matías y Erick hayan quedado en el corazón de los que estuvimos con ellos, aprendiendo de su vida, compartiendo su hospitalidad y ayudando un poquito.
Finalmente, invitar a otros profesores a que cuando los inviten... vayan. Siempre vale la pena.
Por mi parte quiero agradecer la oportunidad (hace ya algún tiempo que no iba a una actividad de esas) no sólo para mí sino también para mis hijas (muy lindas las fotos de ellas, lástima que el padre no es muy fotogénico). Y particularmente agradecer la casita que me regalaron... realmente muy creativos y un gesto muy fino. Por mi parte, espero que mi cháchara no haya resultado muy aburrida (aunque puede haber sido un poco larga, especialmente para los que estaban esperando para ir a ducharse), que en el algo haya contribuido a la reflexión y el diálogo, y sobre todo que la Keka, el Rafa, la Dámaris, Matías y Erick hayan quedado en el corazón de los que estuvimos con ellos, aprendiendo de su vida, compartiendo su hospitalidad y ayudando un poquito.
Finalmente, invitar a otros profesores a que cuando los inviten... vayan. Siempre vale la pena.
viernes, noviembre 03, 2006
Impuesto a las inmobiliarias 5%
La idea del minuto, según el Mercurio, es que cada nuevo proyecto inmobiliario destine un 5% de su suelo a vivienda social, o que aporte el equivalente en plata al MINVU. Ya hablé alguna vez de las buenas intenciones que hay tras algunas acciones del Estado que sin embargo no son tan buenas como iniciativas económicas, y esta es un nuevo ejemplo. Es posible que un esquema de ese tipo contribuya a producir integración social, a pesar de que algunos creen que los pobres venderán sus casas en suelo caro para poder licuar ese activo y redistribuirlo de otra manera. No veo tan claro ese efecto, porque lo más probable es que aunque los suelos vecinos sean caros, los valores dentro del “sector” social caerán a valores de mercado para ese tipo de viviendas. El mejor ejemplo es Lo Barnechea: con los precios de La Dehesa ya debieran haber desaparecido esas poblaciones, pero muestran bastante menos movilidad de la que algunos esperan (a pesar de que sí la hay, sobre todo en base a arriendos). Por otro lado, cuando la delincuencia va en aumento no hay buen respaldo para generar “capital social” que permita esa integración. El miedo no hace caso de razones, ni de estadísticas. Si se promueve la integración territorial por la fuerza tendremos la desintegración por el lado de los condominios con paredes altas, tipo Santuario del Valle. No creo en las integraciones por decreto.
Por otro lado, más allá de si el resultado es algún tipo de beneficio por el lado de la integración, la pregunta es porqué el costo de esa inversión (aún con externalidad positiva) lo van a asumir únicamente las familias que adquieran viviendas, las inmobiliarias y los propietarios originales de los terrenos. (Nuevamente, algunos creen que lo harán sólo las familias, pero hasta la Cámara de la Construcción en sus estudios contempla la posibilidad de que la elasticidad de oferta no sea infinita (aunque lo hacen en un apartado, igual vale), por lo que algo cargarán los productores y sus proveedores). Si es cierto que hay una externalidad positiva en la integración (yo creo que sí), y asumiendo que esta política la indujera (aunque creo que no), no se ve el sentido de distorsionar el mercado de las viviendas nuevas con un impuesto específico para lograr un proyecto de carácter nacional. El subsidio a la localización es la herramienta que el Ministerio ha creado para ese efecto y su financiamiento debiera ser con fondos nacionales (a pesar de que tampoco soy muy hincha de esa medida como expliqué en un post anterior).
La discusión respecto a que la actividad inmobiliaria utilice como insumo un bien que algunos podrían interpretar como “destinado a toda la humanidad” ya está zanjada por el hecho de que ese mismo bien ya tiene una carga específica, que son las contribuciones (a pesar de que lo verdadero sería que el cobro fuera a la Henry George, sólo sobre el valor no mejorado de la tierra), por lo que tampoco explica por qué seguir cargando al mercado inmobiliario con esa responsabilidad.
Finalmente, y para ser ecuánimes, no debemos olvidar que el sector inmobiliario sí tiene un beneficio tributario por el lado del IVA, y un segundo por el lado de que los créditos hipotecarios de vivienda son deducibles de la base tributable para las personas naturales (no así los gastos de salud y educación… como si no fueran influyentes en la posibilidad de generar renta). Tal vez lo más viable desde un punto de vista político sería que se eliminara el beneficio del IVA y con esa plata se mejore el financiamiento de subsidios de vivienda. Así no creamos nuevas distorsiones, corregimos una que ya existe y se generan recursos para financiar la inversión con externalidad positiva. Me dirán que eso lo paga la clase media, y responderé que eso es falso: el dinero es fungible y los recursos necesarios para financiar el erario nacional que no se están recaudando de parte de la clase media que tiene el beneficio tributario los están pagando los más pobres con un IVA más alto que el que se requeriría si no existiera ese beneficio.
Por otro lado, más allá de si el resultado es algún tipo de beneficio por el lado de la integración, la pregunta es porqué el costo de esa inversión (aún con externalidad positiva) lo van a asumir únicamente las familias que adquieran viviendas, las inmobiliarias y los propietarios originales de los terrenos. (Nuevamente, algunos creen que lo harán sólo las familias, pero hasta la Cámara de la Construcción en sus estudios contempla la posibilidad de que la elasticidad de oferta no sea infinita (aunque lo hacen en un apartado, igual vale), por lo que algo cargarán los productores y sus proveedores). Si es cierto que hay una externalidad positiva en la integración (yo creo que sí), y asumiendo que esta política la indujera (aunque creo que no), no se ve el sentido de distorsionar el mercado de las viviendas nuevas con un impuesto específico para lograr un proyecto de carácter nacional. El subsidio a la localización es la herramienta que el Ministerio ha creado para ese efecto y su financiamiento debiera ser con fondos nacionales (a pesar de que tampoco soy muy hincha de esa medida como expliqué en un post anterior).
La discusión respecto a que la actividad inmobiliaria utilice como insumo un bien que algunos podrían interpretar como “destinado a toda la humanidad” ya está zanjada por el hecho de que ese mismo bien ya tiene una carga específica, que son las contribuciones (a pesar de que lo verdadero sería que el cobro fuera a la Henry George, sólo sobre el valor no mejorado de la tierra), por lo que tampoco explica por qué seguir cargando al mercado inmobiliario con esa responsabilidad.
Finalmente, y para ser ecuánimes, no debemos olvidar que el sector inmobiliario sí tiene un beneficio tributario por el lado del IVA, y un segundo por el lado de que los créditos hipotecarios de vivienda son deducibles de la base tributable para las personas naturales (no así los gastos de salud y educación… como si no fueran influyentes en la posibilidad de generar renta). Tal vez lo más viable desde un punto de vista político sería que se eliminara el beneficio del IVA y con esa plata se mejore el financiamiento de subsidios de vivienda. Así no creamos nuevas distorsiones, corregimos una que ya existe y se generan recursos para financiar la inversión con externalidad positiva. Me dirán que eso lo paga la clase media, y responderé que eso es falso: el dinero es fungible y los recursos necesarios para financiar el erario nacional que no se están recaudando de parte de la clase media que tiene el beneficio tributario los están pagando los más pobres con un IVA más alto que el que se requeriría si no existiera ese beneficio.
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