La historia más notable que he leído últimamente. Pero antes una pequeña introducción: ¿Cuál es el "valor" de un vaso de agua? ¿Cuál es el "precio justo" de un clip rojo? Una de las cosas que desde afuera de la profesión no siempre se logra entender es que el valor de un bien o servicio es esencialmente un atributo que le dan las personas y no un elemento propio del mismo. Las cosas no tienen valor sino cuando una persona las desea, quiere, anhela, necesita... Por lo mismo, lo que para una persona puede ser valioso, para otra no lo es tanto, y por eso surge el intercambio, con mutuo beneficio. Dado que ambos participantes quedan más felices, decimos que se "creó" riqueza. En estricto rigor la cosa transada sigue siendo la misma, pero ahora está en manos que la valoran diferente. Incluso a los economistas a veces se nos olvida, y entonces tiene que venir un "administrador" a demostrarnos que los mercados no están siempre equilibrados (digamos que no lo están casi nunca), que las oportunidades de arbitraje existen y que si uno está dispuesto a poner un bien ahí donde vale más, puede lograr que un vaso de agua que aquí no vale nada, valga $10.000 en el desierto o que un clip rojo valga una tarde con Alice Cooper o una casa en Canadá!!!. Vean la historia de Kyle MacDonald un emprendedor que demostró todo lo anterior. Y a ver qué se les ocurre!
Gracias a Tyler Cowen de Marginal Revolution por el dato.
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