Acabo de enviar esta Carta al Mercurio, por si la publican:
Han pasado ya varios días de la publicación (17 de agosto) de la carta de don Javier Niklitschek en que informaba de un nuevo impuesto que le habían aplicado al querer volver desde Argentina por el paso Cardenal Samoré el pasado 15 de agosto. Y hasta la fecha ni las autoridades chilenas ni las argentinas han hecho ni un comentario sobre este nuevo gravamen. Siempre he respetado la autonomía de las naciones para fijar los impuestos que deseen o fijar sus precios, o restringir sus exportaciones: es su soberanía. Pero un impuesto para poder volver a Chile, que no había sido informado anteriormente, está al borde de un pequeño "secuestro de Estado". ¿Qué habría pasado si la familia no tiene el dinero para pagar? Si quieren cobrar por entrar a su país, es su derecho, pero aplicar al salir un impuesto que no existía al momento de ingresar, y que ni siquiera se ha informado a la contraparte chilena, es lisa y llanamente matonaje.
Update: Por supuesto, no la publicaron. "El Mercurio miente".
sábado, agosto 19, 2006
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