jueves, agosto 17, 2006

Medidas de Seguridad?

El intento de ataque terrorista abortado en Gran Bretaña ha generado un tremendo incremento en las medidas de seguridad para los viajes en avión. Ya no sólo no se puede abordar con tijeras, cuchillos, hojas de afeitar y demás elementos que fueron prohibidos hace algunos años tras el ataque a las torres gemelas, sino que ahora no se aceptan líquidos, equipos electrónicos, etc.
Evidentemente esta reacción tiene una explicación sicológico-política: No se puede aparecer como que todo sigue igual. Pero pasada la reacción inicial uno debiera plantearse ¿tiene sentido un nivel tan elevado de medidas de seguridad?
Para comprender este tema es necesario tener presente que por alguna causa sicológica la gente parece tener más miedo a los aviones que a otras formas de transporte. Estadísticamente Levitt presenta en su libro Freakonomics un análisis que muestra que la tasa de mortalidad por pasajero-hora viajando en avión es la misma que para el auto.
Sin embargo, la gente acepta un nivel de control y chequeo para los aviones que no está dispuesto a aceptar al subir a un bus, el tren o el metro. Un ejemplo clásico de cómo la libertad se sacrifica en función de la seguridad, aún cuando el trade-off no esté tan claro. Es cierto que dicha tasa es en parte fruto de todas las medidas de seguridad que se aplican en los aeropuertos, pero también sospecho que la mayor parte de esas medidas no resultan en una disminución de accidentes aéreos, sino en otro tipo de percances (tráfico de drogas, secuestros, etc.) que en estricto rigor no son parte de la comparación que se está haciendo.
Pero la pregunta de fondo es: ¿hasta cuándo y hasta dónde? Porque si estas acciones de control de equipaje de mano fueran razonables y sin costo se estarían aplicando a todos los medios de transporte colectivo. ¿O acaso el tren y el metro están a salvo de un atentado? España dice que no. Tal vez se estima que el número de víctimas potencial es mayor en aviones con seguridad a la antigua que en trenes sin ningún tipo de control. O tal vez, como se deduce de algunas reflexiones de Posner en su último blog sobre el tema, simplemente hay más probabilidades en el avión porque Al Qaeda descubrió que causa más impacto si ataca por ese lado, aprovechando esta vulnerabilidad sicológica que he mencionado, y que incluso parece haber afectado al propio Posner, que reclama porque las medidas contra los líquidos en aviones no se habían tomado antes, y eso que desde 1995 se sabía que Al Qaeda podía usar ese tipo de métodos.
Personalmente, creo que la amenza terrorista debe enfrentarse con medidas de seguridad, pero al final no hay forma económicamente razonable de reducir el riesgo a cero, por lo que el sentido común debe seguir primando o terminaremos eliminando los viajes.

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